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Quehué

MI PRIMER COLORADO EN BRAMA

Se hizo desear, casi hasta el borde de la desesperanza. Pero con el último aliento, el ansiado primer colorado en brama pudo convertirse en trofeo. Un recorrido repleto de sensaciones cambiantes, desafíos permanentes y emociones que se atesorarán por siempre.

POR ANDRES MARIANI

Marzo, qué cazador mayor lo ignora, es el mes de las ilusiones, de los sueños poblados de bramidos y de astas desdibujadas tras las caldenadas pampeanas o los umbrosos cañadones andinos. Tiempo cuasi mágico en que por única vez el majestuoso ciervo colorado rompe su mudez para entregarse a una orgía de rugidos que rebotan en ecos lejanos, a un frenesí sexual que lo empuja a defender su territorio, a celar a sus hembras y a embestir sin piedad a sus congéneres. Empañados por breves semanas sus sentidos legendarios, dependerá de su harem para protegerse del peligro que lo acecha: el cazador.

(Leer más en VIDA SALVAJE # 239 -Mayo 2018).

 

 
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