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La Pampa

EL CIERVO DE LOS MIL PAPELES

La burocracia y la complejidad de los trámites para una cacería se han convertido en un duro escollo. Por suerte, después aparecen los ciervos y todo se olvida.

POR E. JAEGER

Antes de volcar a estas páginas la experiencia vivida en mi última cacería de ciervos en la provincia de La Pampa, cabe hacer algunas reflexiones. Nadie se traslada hacia esta bendita provincia (sin tener en cuenta el turismo de paso hacia el sur) para practicar la pesca, el windsurf o el montañismo. El atractivo fundamental que año tras año convoca tanto a argentinos como a extranjeros, es sin duda la caza mayor. Y ese público deja dinero en los hoteles, almacenes, restaurantes, estaciones de servicio, tasas e impuestos al gobierno y también en los campos y cotos de caza. Por lo tanto, es difícil de entender por qué se le plantean para la práctica venatoria (a quienes cumplen con la legislación vigente) un síndrome de dificultades. Primero, el presunto cazador debe obtener su permiso de caza.

(Leer más en VIDA SALVAJE # 248 - Marzo 2019).

 

 
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