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Jabalíes de Río Colorado

LUNA DE ORO

En el segundo intento y en una noche clara como el amanecer, la fortuna le sonreiría al cazador como pocas veces.

POR CARLOS REBELLA

Volver a los andurriales que se extienden desde la orilla austral del río Colorado hasta el confín de Santa Cruz, liberó una catarata de recuerdos imborrables. Estaba en las puertas de Patagonia, más de 1.000.000 de kilómetros cuadrados de desierto, soledad y horizontes inalcanzables, reino indisputable a la más variada e increíble fauna salvaje. El medio ambiente, aparentemente poco propicio, es uno de los reservorios más importantes de fauna silvestre del país, donde moran pumas, guanacos, ñandúes, gatos de monte, maras, aves y reptiles, cobijados asombrosamente en un medio yermo cubierto de arbustos y algún monte de chañares y piquillines. Las escasas lluvias se acumulan en los bajíos para apagarles la sed, pozos en humedales escondidos bajo tierra, tubérculos sabrosos y nutritivos, y la eterna ley de la selva mantiene la vida en esas regiones hostiles. Uno de los últimos reductos casi impolutos, para conservar lo que en tantas regiones se destruye.

(Leer más en VIDA SALVAJE # 259 - MARZO 2020).

 

 
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